9 marzo, 2020

Las peripecias del oso polar para sobrevivir al cambio climático

Compartir noticias a tiempo
La cara de un oso polar de cerca.

Las apariencias engañan

Contrariamente a lo que parece, el oso polar tiene la piel negra. Lo que se ve blanco es su tupido pelaje, transparente, de entre 2,5 y 5 centímetros. Esto, sumado a una capa aislante de grasa, ayuda a mantener el calor de su cuerpo. Para evitar resbalarse en el hielo, el oso polar cuenta con especies de almohadillas con protuberancias dérmicas en las plantas de las patas.

Un oso polar con una foca en las fauces.

Apetito saludable

Los osos polares necesitan grasa para sobrevivir. Por lo general la obtienen de focas que cazan en primavera y verano, época en que deben aprovechar de comer todo lo posible para almacenar energía para el invierno. Pero necesitan el hielo como plataforma para la cacería. Y ahora el hielo se derrite cada vez más temprano, lo que afecta su modo de vida considerablemente.

Una osa polar y dos cachorro se asoman entre la nieve.

Nacer en la nieve

La escasez de alimento puede hacer caer las tasas de nacimiento de los osos polares, y los cachorros pueden morir si sus madres carecen de la grasa suficiente durante la lactancia. Las hembras construyen sus guaridas en tierra y esperan que caiga nieve suficiente para cubrir la entrada, antes de dar a luz. La madre y sus cachorros abandonan el refugio al aproximarse la primavera.

Una madre osa polar y su hijo.

Una vida más bien solitaria

Los cachorros pasan los dos primeros años de su vida con su madre. Durante ese período, la progenitora se comporta fieramente protectora. A veces, sin embargo, los abandona. Aparte de breves encuentros durante la temporada de apareamiento, los osos polares suelen pasar la mayor parte de su tiempo solos.

Un osos polar y su cachorro duermen en la nieve.

Hora de dormir

A diferencia de otros osos, los osos polares no hibernan. Por lo general, estos animales se mantienen activos todo el invierno. Con excepción del período en que en las hembras preñadas permanecen en sus guaridas con los cachorros hasta que éstos tienen el tamaño suficiente para sobrevivir en el exterior. Eso no quita que se tomen un descanso, por ejemplo, cuando hay tormenta de nieve.

Un oso polar en el hielo.

En el hielo

Los osos polares son oriundos del Ártico, y se los puede encontar en Rusia, Estados Unidos, Noruega, Groenlandia y Canadá, donde habitan casi dos tercios de la población global de esta especie. Estos animales pasan gran parte de su tiempo sobre el hielo, desde donde cazan. Pero el calentamiento global está derritiendo las capas de hielo, amenazando con ello su hábitat.

Un reducto para osos en Churchill, Manitoba

Oso vs. humanos

Con la pérdida gradual de su hábitat natural, los osos polares se están acercando cada vez más a poblados. Algunos se adentran en asentamientos en la zona de la Bahía Hudson, en busca de alimentos. Generalmente se trata de osos jóvenes, inexpertos en la caza, o de madres con cachorros. En Churchill, Manitoba, las autoridades construyeron un complejo en que se puede recluir cerca de 30 osos.

Una osa polar y dos cachorros caminan en Manitoba

En declive

Actualmente hay entre 22.000 y 31.000 osos polares en libertad, y se considera que su población está amenazada. Aparte de la pérdida de su hábitar natural, también los ponen en peligro la caza y el desarrollo industrial, incluyendo la explotación de petróleo y gas offshore. Algunas estimaciones sugieren que el número de osos polares podría reducirse en un 30 por ciento en los próximos 30 años.

Gracias por compartir "Noticias a tiempo"