16 septiembre, 2020

Para el colapsólogo Pablo Servigne, tenemos que prepararnos para ‘un siglo de desastres’

monochrome photo of city during daytime

Photo by Thomas Svensson on Pexels.com

Compartir noticias a tiempo

Primera modificación: 16/09/2020 – 12:10Audio 11:27Podcast

El ingeniero agrónomo y teórico de la colapsología, el francés Pablo Servigne
El ingeniero agrónomo y teórico de la colapsología, el francés Pablo Servigne © Cortesía de Pablo Servigne

Por:Paula Estañol17 min

Teórico del colapso, Pablo Servigne cree que la actual pandemia de coronavirus es la evidencia de la extrema vulnerabilidad de nuestra sociedad. Según este autor e investigador, la crisis que vivimos puede servirnos como un ejercicio de preparación para evitar el colapso. Su libró ‘Colapsología’ sale a la venta en español.

En los últimos meses, muchos se vieron protagonizando su propia película de ciencia ficción: un virus que se dispara por el mundo, causando una pandemia, crisis en cadena y el abismo de lo desconocido. Otros, llevan años anunciando que algo así puede ocurrirle al mundo. Hoy es una pandemia, pero podría haber sido una crisis del sistema petrolero la chispa que encendiera la llama, sólo por poner un ejemplo. 

Pablo Servigne es uno de esos adelantados. Ingeniero agrónomo de profesión, este francés de 42 años, es uno de los principales teóricos de la colapsología, una corriente que estudia los riesgos de colapso de nuestra civilización. Su libro, ‘Comment tout peut s’effondrer’ (Seuil, 2015), coescrito con el especialista en transición ecológica Raphaël Stevens, sale en versión española éste miércoles 16 de septiembre bajo el título ‘Colapsología’  (sello editorial Arpa). Servigne explica esta corriente como “un intento de racionalizar el colapso”.

Una racionalización necesaria, dice, para una crisis como la actual. “Hubiéramos podido prepararnos mejor (para la pandemia), pero no lo hicimos. Es exactamente lo que intentamos hacer con la colapsología: informar a la gente, para prepararnos a un mundo, a un siglo, de desastres. Lo que está sucediendo ahora con la pandemia, es lo que va a suceder”.

Una corriente multidisciplinaria, que sus detractores califican de pseudociencia, y  que encuentra su génesis, entre otras cosas, en el informe Meadows, de 1972, en el que investigadores del MIT alertaban de los riesgos que tendría un crecimiento demográfico y económico exponencial sobre un planeta con recursos limitados. Poniendo datos, distintas variables, en un computador, los investigadores concluyeron que el colapso llegaría el año 2030. Alarmistas fue el calificativo más suave que recibieron.

Globalizados, interconectados, ultra vulnerables

La Covid 19 ha dejado un saldo de casi 500.000 muertos y más de nueve millones de contagiados en el mundo. “Los científicos nos advirtieron”, dice Servigne a la hora de analizar los alcances de un virus que logró expandirse como aceite en un mundo ultra globalizado.

Veo la pandemia de coronavirus como una etapa de un posible colapso sistémico general de nuestra civilización, de nuestras sociedades”, dice Servigne. “Esta pandemia es un ejercicio de preparación a este siglo, en el que veremos otras pandemias, otras catástrofes o riesgos. Habrán muchos y de diferente tipo: climáticos, contaminación, guerras, etc. Lo veo como un ejercicio general y al mismo tiempo puede ser una etapa de algo más grave”, agrega.

Es decir, una crisis encadenaría otra, así como la pandemia de coronavirus comenzó siendo una crisis sanitaria, para pasar rápidamente a una crisis alimentaria y económica, de la que aún no conocemos los alcances. Los textos de Servigne abordan justamente eso: cómo sistemas interdependientes encadenarán una sucesión de crisis, hasta desembocar en un colapso del sistema global,  tal y como lo hemos conocido hasta ahora.

“También hay muchos riesgos políticos”, comenta Servigne. “Veo con preocupación la subida de sistemas de control generalizado, de gobiernos autoritarios. Eso es un riesgo mayor, es una de las etapas del derrumbe de las civilizaciones”.

Esos riesgos marcarían una clara diferencia a la hora de hablar de respuestas políticas a la crisis. Según el investigador, países con un mejor colchón en el área social son los que mejor podrán resistir las crisis: “el colapso no será igual para todos. No hay que verlo como algo homogéneo o que durará un día, como lo describen las religiones. Es algo que durará años y será diferente para cada región, para cada cultura. Hay dinámicas diferentes”.

Las sociedades serán desestabilizadas por crisis que pueden venir desde todas las áreas y que serán cada vez más graves. Eso es lo que se desprende de los análisis de la colapsología. Un escenario en donde los Estados jugarán un rol mayor, si logran evitar la seducción del autoritarismo: “hay que ir hacia un Estado que garantice derechos, que coordine, pero no a un Estado de control, de dominación o un Estado fuerte. Eso es un gran riesgo. Creo que esa será la lucha de los próximos meses o años”.

Claro que una política pública fuerte no garantizará un cambio profundo, el necesario para frenar la sucesión de choques y crisis que aborda la colapsología y  que se están produciendo ahora mismo.

La pandemia puede ser el inicio, pero, el colapso ¿es el único final?

Según Sevigne la respuesta estaría en la resiliencia. Es decir, la capacidad de un ser vivo a adaptarse a las situaciones adversas. “Lo que hay que comprender es que los sistemas locales generan resiliencia a los desastres globales. Entonces, hay que reforzar lo local. Aquí en Francia, durante la cuarentena, los supermercados tuvieron que comprar a los productores locales. Fue muy interesante eso”, comenta Servigne, que a la vez plantea que también hay riesgos en esta desglobalización: “Los sistemas globales producen resiliencia a los desastres locales. Por ejemplo, si una región tiene sequía, puede contar con sus vecinos. Es importante entender eso y no ver lo local como única solución, cada uno por su lado, una autarcía vista como un repliegue sobre sí mismo”.

La pregunta está en si nuestras sociedades industrializadas, interconectadas, globalizadas y altamente competitivas podrán o querrán adaptarse a estos cambios. “Es muy tóxico en nuestra sociedades –dice el también coautor de “Une autre fin de monde est posible” (“Otro fin de mundo es posible”. Seuil, 2018)-  esta mitología de la ley de la selva,  que nos dice que en la naturaleza sólo hay competencia y agresividad. Esto es falso: en la naturaleza hay solidaridad. Es tóxica esta manera de ver el mundo, termina destruyendo los pueblos, los individuos y la naturaleza. Hay que cambiar esta creencia y es lo que me enseñó (yo soy biólogo), la teoría de la evolución, que dice que los que sobreviven no son los más fuertes, sino que los que se ayudan”.

Servigne reconoce no saber si se podrá revertir la tendencia: cambiar la dependencia energética, ralentizar el consumo, preservar los ecosistemas actualmente amenazados. “No es cuestión de ser pesimistas u optimistas”, dice. “Yo veo las malas noticias y digo que hay que organizarse para atravesar la tempestad. Este siglo va a ser difícil y hay que organizarse, no hay otra manera. No es pesimismo, ni optimismo, es realismo”.

Paula Estañol

Gracias por compartir "Noticias a tiempo"