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Economistas alemanes confían en el euro pese a la inflación

Explicaron que gran parte del incremento de precios es temporal y que volverá a bajar en 2022, aunque alertaron que los consumidores deberían prepararse para unas tasas de inflación más elevadas.

Mundo Jörn Bender 01 de enero de 2022
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Fráncfort, 1 ene (dpa) - El reciente y significativo incremento de la inflación en Alemania no hará decaer la confianza en la estabilidad del euro, según declararon diversos economistas germanos en una encuesta realizada por dpa.

Además, propusieron que el Banco Central Europeo (BCE) abandone la política de dinero barato para no alimentar aún más la inflación.

"El euro ha demostrado ser una moneda fuerte y estable durante 23 años, un aumento temporal de la inflación no destruirá esta confianza", se mostró convencido el presidente del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), Marcel Fratzscher.

"Pero los políticos deben respetar el euro y no deben intentar hacer del euro y de Europa el chivo expiatorio de sus propios errores nacionales", agregó.

Para 11 de los entonces 15 Estados miembros de la Unión Europea, el euro se convirtió en moneda de curso legal el 1 de enero de 1999, al principio solo por vía electrónica y después, a partir del 1 de enero de 2002, también de forma física, cuando entraron en circulación billetes y monedas.

En la actualidad, el euro es el medio de pago oficial de 340 millones de personas en 19 países de la Unión Europea (UE).

Tras la introducción de la moneda única a principios de 2002, muchos consumidores la identificaron con un encarecimiento, porque los precios de los bienes y servicios de uso común subieron.

"A diferencia de lo que ocurrió tras la introducción del efectivo en euros, el actual aumento de la inflación no debería poner en peligro la confianza en la estabilidad del euro", afirma el economista jefe de ING Alemania, Carsten Brzeski.

"Al fin y al cabo, el aumento de la inflación procede principalmente de factores externos, como la escasez de suministros, el post-confinamiento y los precios de la energía", añadió.

Las mayores tasas de inflación de los últimos meses "no deben achacarse al euro", aconseja Gertrud Traud, economista jefe del banco regional Landesbank Hessen-Thüringen (Helaba), que lo define como un fenómeno más bien global o el resultado de decisiones políticas.

"Entre otras cosas, una mayor protección del clima se reflejará también en el aumento de los precios al consumo. No solo el aumento de los impuestos sobre el dióxido de carbono (CO2), sino también los nuevos procesos pueden encarecer los bienes de consumo, al menos temporalmente", agregó.

Traud también señaló la disminución de los efectos de la globalización sobre los precios en los últimos años, debido a que muchos países están cerrando cada vez más sus economías nacionales a la competencia extranjera, por ejemplo, mediante tasas aduaneras.

Por su parte, el antiguo economista jefe del Bundesbank y del BCE, Otmar Issing, explicó en declaraciones a dpa la entrada "en una nueva fase en la que las tendencias al alza de los precios, en lugar de los efectos moderadores, emanarán sobre todo del entorno internacional".

La globalización reducirá su ritmo, dijo. "En esta nueva situación, es de esperar que volvamos a ver tasas de inflación más altas. Es crucial que los bancos centrales luchen a tiempo contra la subida de precios y no dejen que se les vaya de las manos", subrayó.

El economista jefe del banco Dekabank, Ulrich Kater, considera que la tendencia de la inflación de los últimos meses es "demasiado fugaz para perder la confianza en el euro", pero también señala que "si la inflación fuera más persistente en los próximos dos años de lo que se espera a día de hoy, y si el BCE no hiciera nada al respecto, la confianza en el euro sí se vería seriamente dañada.

"Que el incremento actual de la inflación ponga en peligro la estabilidad de la unión monetaria depende decisivamente del BCE. Debería dejar definitivivamente de comprar bonos del Estado para que no siga circulando demasiado dinero", dijo por su parte el economista jefe del Commerzbank, Jörg Krämer.

Durante años, el BCE ha comprado bonos del Estado a gran escala y ha mantenido los tipos de interés en mínimos históricos. A medio plazo, el BCE aspira a que la tasa de inflación anual de la zona euro sea del dos por ciento, a distancia suficiente del umbral cero.

El presidente de la Asociación de Bancos Alemanes (BdB), Christian Sewing, dijo el jueves al grupo editorial Funke que cree que la inflación no volverá en los próximos años a los niveles bajos de antes de la pandemia del coronavirus.

"Estamos experimentando actualmente un cambio de nivel en la tendencia de la inflación, es decir, de tasas de inflación por debajo del dos por ciento en la última década a tasas probablemente del 2,5 al tres por ciento en los próximos años", alertó.

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En un comunicado conjunto, las tres empresas estimaron en más de 4.000 millones de libras (unos 4.800 millones de euros) la inversión potencial para este proyecto bautizado West of Orkney Windfarm, que estará ubicado a una treintena de kilómetros del archipiélago de las Orcadas (Orkney Islands), y que debería empezar a producir electricidad de aquí a 2030.

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