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Cronos Mar del Plata

¿Qué supondría un escaño en el Consejo de Seguridad de la ONU?

Suiza presenta su candidatura a un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Las elecciones, que se celebran en junio de 2022, son prácticamente una formalidad. Para la Confederación Helvética supondría la oportunidad de poder sentarse a la mesa con las grandes potencias.

Mundo Sibilla Bondolfi 13 de enero de 2022
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“But I don’t wanna be Switzerland!”Enlace externo (“¡Pero, yo no quiero ser Suiza!”). Quizá recuerde usted el capítulo de la comedia televisiva en la que Jerry Seinfeld se defendía con esa frase de unos vecinos que querían utilizar su piso como lugar neutral para jugar una partida interrumpida de Risk. Se podría casi pensar que tampoco Suiza quiere seguir siendo ya Suiza, es decir, el ejemplo de un país neutral, y que preferiría participar en la política mundial.

En cualquier caso, ya no pretende limitarse a ser un gran contribuyenteEnlace externo de la ONU sino que quiere también tener su propia voz. En otras palabras, aspira a un escaño no permanente de dos años en el Consejo de Seguridad.

El Gobierno de Suiza impulsa la candidatura del país con este video (en inglés):

Un puesto en el Consejo de Seguridad ofrece ventajas tangibles y al mismo tiempo riesgos que describimos a continuación.

Mejorar las relaciones con las grandes potencias
La candidatura suiza fue lanzada en 2011 por la entonces presidenta y ministra de Exteriores, Micheline Calmy-Rey. En una entrevista con SWI swissinfo.ch, explica que en el Consejo de Seguridad, Suiza podría mejorar sus relaciones y, por ende, su influencia a nivel internacional.

No obstante, una aproximación a otros miembros del Consejo de Seguridad también conlleva riesgos. Por ejemplo, el primer embajador suizo ante la ONU, Jenö Staehelin, declaró al diario NZZ que había sufrido intentos de presión por parte de otros países y que temía que Suiza pudiera ceder ante ese juego de poder y se desviara de sus principios. "Un puesto en el Consejo de Seguridad es arriesgado, a menos que se cuente con un amplio apoyo político en el interior del país", puntualizó Staehelin.

Según Markus Heiniger, que trabajó en el Ministerio de Asuntos Exteriores durante mucho tiempo y ahora participa en una plataforma de la sociedad civil para apoyar la política suiza en el Consejo de Seguridad, los intentos de presión en la ONU son ya una realidad para Suiza, por ejemplo, en el Consejo de Derechos Humanos. Para él, como para Staehelin, el apoyo político interno a las posiciones suizas es crucial. Si se produjeran controversias políticas internas se debilitaría la capacidad de Suiza para actuar en el Consejo de Seguridad.

Esa opinión también la comparte Angela Müller, vicepresidenta de la Sociedad Suiza-ONU (GSUN), una organización de la sociedad civil financiada por el Gobierno helvético y comprometida con el fortalecimiento de las relaciones entre Suiza y la ONU. El Ministerio de Asuntos Exteriores (DFAE por sus siglas en francés) debe facilitar información transparente sobre la política nacional para que la sociedad pueda comprender el comportamiento de Suiza en el Consejo de Seguridad; de lo contrario, existe el riesgo de que un voto individual de Suiza salga repentinamente a la luz y pueda ser objeto de instrumentalización o sensacionalismo.

Programa y determinación de los temas
Según Müller, un escaño en el Consejo de Seguridad permitiría contribuir con posiciones significativas y establecer prioridades. "Suiza puede contribuir con su voto a las negociaciones y votaciones y podrá asumir una o dos veces la presidencia del Consejo, donde podría establecer sus prioridades".

Se puede hacer mucho más perteneciendo al Consejo de Seguridad que como miembro normal de la ONU, comentó Jenö Staehelin al diario NZZ.

Otros expertos, como el exembajador Paul Widmer, lamentanEnlace externo que los cinco países con derecho de veto son en realidad los únicos que tienen voz en el Consejo de Seguridad. Los países que ocupan los escaños no permanentes son casi irrelevante. De acuerdo con esta interpretación, Suiza podría quedar expuesta en el plano de la política interior y exterior sin obtener a cambio ninguna influencia.

En opinión de Calmy-Rey, un puesto en el Consejo de Seguridad reforzaría la Ginebra internacional. El multilateralismo atraviesa actualmente un mal momento. Estando en el Consejo de Seguridad, Suiza podría precisamente fortalecer ese multilateralismo, lo que sería importante para Ginebra.

Según Angela Müller, Suiza se esforzará por garantizar que la Ginebra internacional salga también beneficiada de ese escaño en el Consejo de Seguridad. "Como miembro del Consejo de Seguridad, Suiza podría trabajar para reforzar la conexión entre la sede de la ONU en Nueva York, de orientación política, y la sede de Ginebra, de orientación más operativa". Ciertamente Ginebra se beneficiaría de esto, aunque solo fuera para aliviar en cierta medida la presión a la que está sometida.

El exfuncionario del DFAE, Heiniger, señala también que para imponerse ante la competencia internacional del resto de ciudades anfitrionas no basta con disponer de una sede junto a un idílico lago en la neutral Suiza. "Lo que se necesita es experiencia en ciertas áreas. Si Suiza sigue una política de paz activa, es más probable entonces que sea elegida para las conversaciones de paz".

Papel como mediador
Desde el punto de vista de Calmy-Rey, el puesto en el Consejo de Seguridad es una oportunidad para que Suiza desempeñe su papel de mediador en el escenario internacional. Mediar entre las grandes potencias, es decir, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Para ello, la neutralidad suiza no es ningún problema. Dado que el Consejo de Seguridad actúa en nombre de la comunidad internacional, la neutralidad no entra en conflicto con la pertenencia a dicho Consejo.

El Gobierno Federal planteó esta cuestión en un informeEnlace externo y llegó a la conclusión de que obtener un puesto en el Consejo de Seguridad es "totalmente compatible" con la neutralidad suiza.

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