Cronos Mar del Plata

El Leviatán bondadoso que cuida nuestro planeta: el microbioma de los océanos

Curiosidades Por: Guillermo Sammartino 01 de agosto de 2022
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Microbioma es una de esas palabras que suena a jerga de científicos y cuyo significado comienza a permear en la sociedad. Somos, en gran medida, una especie visual y lo que nuestros ojos no perciben es prácticamente inexistente.

Los océanos capturan nuestra imaginación por lo tangible, y nuestro imaginario se centra en amar a las ballenas, delfines y peces payaso, a temer a los tiburones blancos, medusas y fondos abisales, mientras todos abogamos por un mar libre de plásticos y petróleo. Sin embargo, el microbioma oceánico, el conjunto de virus, bacterias, arqueas, hongos y protistas, incluidas microalgas, que cohabitan y compiten por espacio y alimento en los diferentes hábitats marinos, es un universo oculto que en realidad forma más de dos tercios de la biomasa en nuestros océanos.

Microbioma es una de esas palabras que suena a jerga de científicos y cuyo significado comienza a permear en la sociedad. Somos, en gran medida, una especie visual y lo que nuestros ojos no perciben es prácticamente inexistente.

Los océanos capturan nuestra imaginación por lo tangible, y nuestro imaginario se centra en amar a las ballenas, delfines y peces payaso, a temer a los tiburones blancos, medusas y fondos abisales, mientras todos abogamos por un mar libre de plásticos y petróleo. Sin embargo, el microbioma oceánico, el conjunto de virus, bacterias, arqueas, hongos y protistas, incluidas microalgas, que cohabitan y compiten por espacio y alimento en los diferentes hábitats marinos, es un universo oculto que en realidad forma más de dos tercios de la biomasa en nuestros océanos.

Emiliania huxelyi especie de cocolitóforo componente importante del fitoplancton en el microbioma oceánico y con distribución casi global. Foto: Sergio Seoane.
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El gran gigante de los océanos es el microbioma
Herman Melville no sabía que el gran supergigante de los océanos era el microbioma. Para el conjunto de los animales marinos, incluidas ballenas blancas, peces, krakens, crustáceos, etc. se estima una biomasa de 2 gigatoneladas de carbono (GtC), la misma que se estima sólo para los protistas. El conjunto de las bacterias y las arqueas aportaría otras 1,8 GtC.

Aunque esta microbiota es la gran desconocida, investigaciones recientes han desvelado que es increíblemente diversa en especies, contenido génico y funciones. Conocemos tan poco porque quizás no le prestamos suficiente atención. Sucede lo mismo con el microbioma de nuestro tracto digestivo, también muy complejo, aunque no tanto. Nos permite una vida saludable pero sólo nos preocupamos de él cuando un potente tratamiento con antibióticos arrasa con él. Entonces sí, el socorrido Lactobacillus se convierte en nuestro redentor intestinal.

x513551.jpg.pagespeed.ic.ffpf8Sz_Q2Se agotan los recursos naturales: la Tierra y el abismo del Día del Sobregiro

La sala de máquinas de nuestro planeta
Estas legiones de microbios marinos desempeñan funciones que son imprescindibles para el planeta y nuestra salud. Proporcionan nutrientes, forman nubes, eliminan desechos, purifican el agua, son arquitectos de la red alimentaria oceánica y suponen una reserva de información génica explotable en la obtención de nuevas moléculas con actividad biológica y aplicación industrial. El microbioma oceánico produce tanto oxígeno y absorbe más CO₂ que todas las selvas tropicales del mundo. A nadie le debería sorprender esto. En la atmósfera terrestre apenas había oxígeno hasta que las cianobacterias aparecieron en el mar e “inventaron” la fotosíntesis oxigénica. Las cianobacterias, ellas solas, se encargaron de la transformación que oxigenó nuestra atmósfera hace aproximadamente 2 400 millones de años.

El calentamiento global, el deshielo marino, la acidificación, el aumento del nivel del mar, la degradación de las costas, la sobrepesca y la contaminación pueden distorsionar el microbioma oceánico modificando su biodiversidad, distribución, funcionalidad y productividad.

Ahora las preguntas básicas son: ¿Quién está ahí fuera? ¿Dónde y con quién? ¿Qué hace ahí fuera y cómo? ¿Cómo interaccionan con el medio? Y por supuesto, ¿qué podemos obtener de ellos aparte de sus servicios como escultores de las condiciones fisicoquímicas de nuestro planeta?

Microbioma: saber es poder
En el mes de julio un equipo de expertos europeos hemos publicado un artículo de perspectiva en Nature Microbiology donde se presentan las prioridades para comprender y proteger el microbioma oceánico en el contexto de las amenazas que le acechan.

Muestreo dentro de la iniciativa de EMO-BON en el puerto deportivo de Getxo y obtención tras filtrado sobre un filtro de 0,2 micras de la población microbiana presente en la columna de agua para su secuenciación: Fotos. Ibon Cancio.
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Domestica el “bicho” y preserva la biodiversidad
También es necesario establecer colecciones de cultivos, avanzando en la domesticación de estas criaturas microscópicas, como el Banco Español de Algas o la Colección Vasca de Cultivos de Microalgas. Estos organismos pueden ser las fábricas que produzcan los fármacos, enzimas, pigmentos innovadores del futuro, mientras que otros podrán ser usados para secuestrar nuestro exceso de CO₂ o para metabolizar nuestros residuos no deseados.

Así mismo, es vital que la investigación del microbioma oceánico repercuta socialmente a nivel global, y que los beneficios obtenibles de estos recursos genéticos en áreas más allá de las jurisdicciones nacionales se compartan de manera equitativa y universal.

Del mismo modo, es vital que el acceso a la información digital de secuencia obtenida y depositada en las bases de datos génicas públicas siga siendo libremente accesible.

Rivularia sp. es una cianobateria típica en el intermareal superior entre moluscos y los cirrípedos amados por Darwin. Estas bacterias unicelulares y fotosintéticas pueden crear estructuras macroscópicas de un verde intenso como el que se ve en la imagen. Foto: Ibon Cancio.
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Una década por un microbioma y un planeta más saludables
Por el momento, desconocemos quiénes son los actores microbianos más importantes en procesos oceánicos vitales. Es difícil predecir los impactos del cambio climático en las poblaciones microbianas, su resiliencia, su capacidad de adaptación y evolución, o su eficacia para soportar la red alimentaria. Pero esto hace que la ciencia del microbioma oceánico sea una de las áreas de investigación más emocionantes de la actualidad.

La Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas 2021-2030 simboliza la importancia que tiene el estudio del océano para la humanidad, y el microbioma debe ser un componente central de ese esfuerzo. No seamos como el capitán Ahab, porque el gigante microbiano no es un malvado Leviatán marino. Necesitamos conocerlo y comprender cómo contribuye a la salud de nuestro planeta y de nuestra especie.

¡Sumerjámonos en esta aventura, porque hay legiones de microbios y genes esperando a ser descubiertos! 

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