Cronos Mar del Plata

Lo que llegó del cielo y se quedó en el suelo

En la atmósfera de nuestro hogar flotan más de 10 millones de diminutos objetos extraños por metro cúbico que conocemos por el nombre genérico de polvo. ¿Quieres saber más de él?

Curiosidades GDS Interesante 05 de septiembre de 2022
f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F301%2Fe5c%2F65a%2F301e5c65ae5570c8b360eda408463883

Salvo aquellos afortunados capaces de pagar porque le limpien la casa, el resto de los mortales debemos dedicar un tiempo nada despreciable a mantener nuestro hogar en un estado más o menos adecentado. Lo verdaderamente deprimente es que por mucho que nos empeñemos, la casa la vamos a seguir teniendo sucia. En la atmósfera de nuestro hogar flota un depósito de más de 10 millones de diminutos objetos extraños por metro cúbico: trocitos de amianto, de neumático derretido, escamas de la piel, sal marina, arena de los desiertos de la tierra y muchas más cosas que conocemos por el nombre genérico de polvo. Todas esas partículas tardan desde horas hasta semanas en depositarse sobre muebles, estanterías, libros, televisiones y suelos, en una constante y prácticamente imperceptible lluvia.

450_1000¿Son los berrinches en la infancia síntomas de enfermedades mentales?



 
 
Arena por el mundo
Gran parte de ese polvo proviene de lugares tan alejados como el desierto del Gobi, del Sahara o de Mojave. De hecho, la arena de los desiertos recorre el globo en unas pocas semanas. No es debido a las tempestades de arena, sino a las incesantes brisas que soplan a una velocidad entre 8 y 15 kilómetros por hora. El polvillo arenoso que se pone en movimiento todos los días por acción de otras partículas de arena resulta ser unos 100 millones de toneladas diarias. La mayoría asciende hasta una altitud de 8 a 10 kilómetros de altura y recorrerán quizá la mitad del globo antes de caer tras varias semanas de viaje. Y es que a esa altura se encuentra una intensa corriente de aire que fue descubierta durante la Segunda Guerra Mundial. Ese “viento de chorro” viaja a unos 10 000 kilómetros por hora y era sentido por los bombarderos durante sus misiones.

Por cierto, el paradigma de los fenómenos cambiantes a nivel planetario es el tiempo atmosférico. La predicción atmosférica es realmente una tarea muy difícil, sobre todo teniendo en cuenta que la “memoria” de la atmósfera es de unos cinco días. Esto quiere decir que en lo que dura una semana laboral los fenómenos atmosféricos han borrado cualquier indicación de las condiciones de presión, temperatura o humedad que había antes. Tengamos eso en cuenta a la hora de despotricar contra los “hombres y mujeres del tiempo”.

 

 
No sólo cae arena del cielo. Cada año la masa de la Tierra aumenta en varias toneladas debido a pequeños micrometeoritos y partículas cometarias que no se desintegran al entrar en la atmósfera. Cualquiera de nosotros puede recogerlas simplemente dejando al aire libre un día de lluvia un cubo de agua limpio. Cuando salga el Sol se cubre con un plástico y se deja evaporar el agua: en el fondo quedará un fino polvillo que ha sido arrastrado por la lluvia. Parte será arena de desiertos, pero si acercamos un imán algunas de esas partículas se pegarán a él. Gran cantidad de ellos serán micrometeoritos que flotaban en el aire hasta que una gota los arrastró al suelo...

frio¿El frío podría provocar infartos? Científicos de Singapur estudian la relación



 
 
La física de limpiar el polvo
Para recoger esos despojos, desde tiempos inmemoriales hemos utilizado la sempiterna escoba. Para sorpresa de muchos de nosotros, la escoba no solo empuja la suciedad sino que detrás de cada una de sus hebras se produce un vacío parcial que succiona el polvo. Ese es un detalle del que nadie se dio cuenta hasta una tarde de 1901, en el hotel de St Pancras Station de Londres. Allí se celebraba la presentación del último modelo de aparato para la limpieza de vagones. Entre los visitantes se encontraba H. Cecil Booth, un famoso constructor de norias para parques de atracciones. Una de sus creaciones es de grato recuerdo para los cinéfilos: la noria del Prater de Viena y que aparece en la película El Tercer Hombre.

El aparato en cuestión era un generador de aire comprimido y limpiaba el polvo soplando. Pero Booth tuvo la genial idea de hacerlo funcionar al revés, succionando. Deseoso de comprobarla, en cuanto llegó a su oficina se puso de rodillas, pegó los labios a la alfombra y se puso a absorber como un poseso. Casi se ahogó con el polvo que había absorbido, pero demostró que su idea funcionaba: así se inventó el aspirador.

Te puede interesar

Cómo es el avión de pasajeros 100% eléctrico que hizo su primer vuelo en EE.UU.

Es muy frecuente encontrar en distintos lugares y ámbitos, a muchas personas que todavía defienden los motores de combustión interna y se resisten a la llegada de la propulsión eléctrica como opción. Y es muy frecuente escuchar como defensa, que antes que mirar a los autos, debería levantarse la vista y cuestionar a los aviones. Ni uno está totalmente en lo cierto, ni el otro está completamente equivocado.

Z4YGYJLHLNEIVEOZHNU7QUFOJM