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¿Es Japón un país “xenófobo”?

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En un reciente acto de recaudación de fondos de campaña, el presidente estadounidense, Joe Biden, calificó a Japón, junto con India, China y Rusia, de países “xenófobos”. El presidente de Estados Unidos habló en un acto en Washington, al que asistían votantes asiático-estadounidenses. “Una de las razones por las que nuestra economía está creciendo es gracias a ustedes y a muchos otros”, dijo Biden. “¿Por qué? Porque acogemos a los inmigrantes”.

Luego añadió: “¿Por qué China está tan mal económicamente? ¿Por qué Japón tiene problemas? ¿Por qué Rusia? ¿Por qué India? Porque son xenófobos. No quieren inmigrantes”.

A través de canales diplomáticos, Tokio le hizo saber a la Casa Blanca que los comentarios del presidente no se basaban en una “comprensión exacta” de las políticas japonesas, según citó Kyodo News a un funcionario del Gobierno.

Joe Biden, calificó a Japón, junto con India, China y Rusia, de países “xenófobos

Muchos residentes japoneses y extranjeros también han expresado su desacuerdo con las palabras de Biden. Para otros en el país, el comentario provocó un examen de conciencia sobre las políticas de Japón hacia los solicitantes de asilo, el bajo número de refugiados y los controles potencialmente discriminatorios de los extranjeros.

A muchos japoneses les molestó que Biden pusiera al país junto a China y Rusia, dos naciones acusadas de abusos contra los derechos humanos y con las que históricamente Japón ha mantenido tensas relaciones diplomáticas.

Estricta política de inmigración y asilo

Malcolm Adams, un afroamericano que vive en Japón desde hace 48 años, dijo a DW que “discrepa respetuosamente de la caracterización que hace Biden de Japón como país xenófobo” y explica que “es cierto que Japón ha tenido históricamente políticas de inmigración estrictas, pero ahora ha hecho mucho para acoger y acomodar a los trabajadores extranjeros”.

Adams, de 74 años, aseguró que Japón ha reconocido que se enfrenta a la crisis demográfica de una sociedad envejecida, en la que nacen muy pocos niños, y que se está abriendo gradualmente a los trabajadores de fuera, para hacer frente a la escasez de mano de obra. Y añadió que se sentía “acogido por la sociedad japonesa”.

Según Ken Kato, un empresario de Tokio, “Japón es una de las naciones más acogedoras del mundo”. Kato señala que el Japón moderno ha estado históricamente abierto al mundo exterior con la Restauración Meiji de 1868.

Teppei Kasai, responsable de programas de la oficina japonesa de Human Rights Watch (HRW), cree que acusar a Japón de xenófobo “carece de fundamento”, pero admite que “ciertos aspectos” de la sociedad pueden considerarse menos acogedores para los extranjeros.

Llegar a Japón como migrante puede ser complicado. En 2023, el país concedió el estatus de refugiado a un “récord” de 303 personas, de un total de 13.823 solicitantes de asilo, informó el Japan Times, citando cifras del Ministerio de Justicia. Esto supuso un aumento respecto a las 202 personas a las que se concedió la condición de refugiadas en 2022.

Propietarios que no alquilan y policías que controlan más a extranjeros

Japón también practica políticas criticadas por grupos de derechos humanos, como la detención “indefinida” o prolongada de migrantes que solicitan asilo.

Y hay reportes que afirman que los propietarios japoneses son reacios a aceptar inquilinos extranjeros. También hay un proceso judicial abierto contra la Policía por denuncias de que se detiene e interroga a los no japoneses con mucha más frecuencia que a los japoneses.

Aunque esto es algo que tanto el Gobierno como la Policía niegan, un agente declaró recientemente al diario Mainichi, del oeste de Japón, que había recibido la orden de “seleccionar a extranjeros para interrogarlos, requisarlos y comprobar la legalidad de su domicilio”.

Esperan que IA mengue necesidad de mano de obra extranjera

Japón sigue oponiéndose a que un mayor número de extranjeros se establezca de forma permanente en el país. Una encuesta del diario Asahi indicó en abril que el 62 por ciento de la población apoya la política gubernamental de conceder más visados para trabajadores cualificados, un porcentaje significativamente superior al solo 44 por ciento de la encuesta anterior, realizada en 2018. Sin embargo, algunos siguen resistiéndose a la inmigración a gran escala.

La propia actitud de Kato parece indicativa del estado de ánimo general en Japón contra la presunta inmigración sin restricciones: “Vemos en televisión que esa política no ha salido bien en otros países. No estoy convencido de que Japón necesite un gran número de trabajadores extranjeros, ya que en una o dos décadas la inteligencia Artificial (IA), la robótica y otras tecnologías habrán resuelto los problemas laborales”, cree el empresario tokiota. Y sentencia: “No lo veo como xenofobia; es sólo una política sensata”.

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