¿Sigue siendo Ginebra la capital internacional de la paz?

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En una coyuntura en la que la diplomacia multilateral y la neutralidad suizas reciben una gran presión, la reputación de Ginebra como lugar de paz se ve amenazada.

“Ginebra, capital de la paz”. Entre los periodistas acreditados en el Palacio de las Naciones, el eslogan es largamente conocido. Pero ¿sigue correspondiendo a la realidad?

Hace varios años que no vemos ninguna negociación aquí”, se lamenta un colega conocedor de la plaza.

Hasta 2022, la prensa internacional visitaba regularmente la sede europea de las Naciones Unidas para seguir la evolución de las negociaciones sobre Siria. Y desde 2015, tuvieron lugar varias rondas de conversaciones sobre Yemen suscitando ocasionalmente un gran interés por parte de los medios de comunicación. En 2020, incluso se firmó en Ginebra un alto el fuego en Libia.

Pero hoy, la mayoría de los procesos de paz iniciados a orillas del lago Lemán parecen estancados. La culpa no es exclusivamente de la infructuosa diplomacia multilateral, sino también de los esfuerzos encabezados por Rusia para boicotear a Ginebra.

Moscú, que dejó de considerar a Suiza como un país neutral desde que inició la guerra en Ucrania, logró que en 2022 se suspendieran las conversaciones ginebrinas sobre Siria, país que es un estrecho aliado de Rusia. En abril, fueron las negociaciones sobre Georgia, que suelen celebrarse en la ONU, las que el Kremlin amenazó con trasladar a otro país.

Ginebra también ha sufrido el flagelo de cambios geopolíticos que incluyen una recalibración del orden internacional: de oeste a este y de norte a sur. Otros países y capitales buscan ganar relevancia en la escena mundial.

La época de las grandes reuniones que hicieron famosa a Ginebra parece haber llegado a su fin. La cumbre celebrada entre el presidente estadounidense Joe Biden y su homólogo ruso Vladimir Putin no se pareció en absoluto a una que se celebró en 1985, en plena guerra fría, entre los mandatarios estadounidense y soviético Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov. “Fue decepcionante”, según una fuente bien informada que pidió el anonimato.

>> Este es un minidocumental de Genève Vision (de la radio suiza francófona RTS, unidad hermana de SWI) sobre la Cumbre Reagan-Gorbatchev de 1985 en Ginebra, en francés.

Un sistema cuestionado

Las organizaciones de la llamada Ginebra internacional, sitio que también alberga a las sedes de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o la Cruz Roja Internacional (CRI), se basan en gran medida en un orden mundial que fue establecido después de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy, dominado por Estados Unidos, este orden mundial es cuestionado por China y por Rusia, así como por algunos países de África y Sudamérica.

“Si el actual orden mundial pierde su predominio, es claro que Suiza y Ginebra también perderán la relevancia que tienen”, afirma Daniel Warner, exdirector adjunto del Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo (IHEID).”Los bloqueos al Consejo de Seguridad enturbian la imagen de la ONU como negociadora de paz, lo que repercute en la Ginebra internacional”.

Responsable de mantener la paz en el mundo, el Consejo de Seguridad de Nueva York se encuentra paralizado en lo relativo a diversos conflictos debido al veto de cinco miembros permanentes y a las rivalidades que existen entre las grandes potencias.

Competencia internacional

“En el pasado, cada vez que la gente quería reunirse para negociar la paz, pensaba inmediatamente en Ginebra. Pero ya no parece ser el caso”, lamenta Georges Martin, exdiplomático suizo y antiguo número tres del Ministerio de Asuntos Exteriores (DFAE) de Suiza. “Existe una dinámica negativa, y mientras Ginebra pierde influencia, hay otros países que se regodean en ocupar su lugar”.

El acuerdo relativo a las exportaciones ucranianas de cereales en el Mar Negro fue firmado en Estambul, gracias a la mediación de Turquía. Qatar, por su parte, acogió recientemente las negociaciones sobre un potencial alto al fuego en Gaza.

Y aunque la proximidad geográfica o política podría explicar la entrada de estos actores en la

escena diplomática, Georges Martin cree que también es una consecuencia de la política exterior seguida por el Consejo Federal suizo que, en su opinión, está dañando la reputación suiza de neutralidad.

La neutralidad, en tela de juicio

La neutralidad helvética siempre ha sido considerada como una de las principales cualidades de Ginebra como lugar de encuentro de partes beligerantes. Pero ahora, Suiza está luchando por hacer valer su neutralidad en la escena internacional aunque también instrumentó sanciones contra Rusia en respuesta a su invasión de Ucrania.

Desde hace dos años, el Kremlin ha reiterado en múltiples ocasiones que ya no considera que Suiza sea un país neutral. En marzo pasado, Gennady Gatilov, su representante ante las Naciones Unidas en Ginebra, declaró que Moscú no tomaría parte de la conferencia sobre el plan de paz ucraniano que Suiza organiza este mes de junio en Bürgenstock, un palacio ubicado en las orillas del lago de los Cuatro Cantones, cerca de Lucerna. Y hasta el momento, Rusia no ha sido invitada al encuentro.

Pero ésta no es la primera vez que la Confederación adopta sanciones al margen de la

ONU como castigo a un Estado que está violando el derecho internacional. Por ejemplo, Suiza sancionó a Libia en 2011.

Decisiones que dividen

Desde el estallido de la guerra en Gaza el 7 de octubre, el Consejo Federal ha tomado varias decisiones que algunos personajes políticos en Suiza consideran contrarias a la tradición humanitaria y neutral características de Suiza.

En enero, el Gobierno suspendió temporalmente la financiación de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) después de que Tel Aviv acusara a algunos empleados de la organización de haber participado en el ataque de Hamás contra Israel.

En noviembre, Berna decidió también prohibir la entrada de Hamás en Suiza, complicando las negociaciones en territorio helvético entre las partes implicadas en el conflicto de Oriente Próximo.

Algunas voces críticas, especialmente del mundo académico, consideran que Suiza, país depositario de la Convención de Ginebra, ha tardado demasiado en denunciar con firmeza las violaciones legales materializadas por los israelíes en la guerra de Gaza.

“Sé que en las Naciones Unidas en Nueva York, pero también más allá, la gente se pregunta: ¿pero dónde está Suiza? ¿Qué piensa? ¿Cuál es su política? Hemos perdido credibilidad, claridad y previsibilidad”, insiste Georges Martin. “Suiza es mucho menos percibida actualmente como un país que promueve la paz y eso forzosamente repercute en Ginebra”.

“Los diplomáticos privados han compensado un vacío existente”, confirma David Harland, director del Centro para el Diálogo Humanitario y exdiplomático neozelandés.

Esto explica que la idea original de uno de los escasos éxitos diplomáticos en Ucrania haya surgido en Ginebra, pero en el Centro para el Diálogo Humanitario. Se trató del acuerdo para las exportaciones de cereales ucranianos en el mar Negro, concluido en 2022 bajo el auspicio de la ONU y de Turquía, pero abandonado por Moscú en 2023. Por su parte, el Centro de Ginebra para la Política de Seguridad ha permitido mantener abiertos canales de comunicación al organizar discretos encuentros en Ginebra entre rusos y ucranianos.

Fuente: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI

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