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Fútbol, skate y rap: la mejor forma de recordar a Danilo

(desde San Miguel del Monte) A una semana del asesinato de Danilo, Camila, Gonzalo y Aníbal, y mientras Rocío presenta una leve mejoría aunque sigue en grave estado, los vecinos y los amigos de los jóvenes se juntaron en la plaza central del municipio previo a la marcha que el viernes realizarán a la gobernación en La Plata. Entre improvisaciones de rap y freestyle, lavaca habló con Nico y Mauricio, hermano y primo de Danilo Sansone, sobre el hostigamiento que sufren en el pueblo, y la mejor receta contra la inseguridad policial: “Mi hermano venía a la plaza a ser feliz”. Foto: MAfIA.

Son las cinco de la tarde en San Miguel del Monte cuando Nico Sansone llega a la Plaza Alsina. Saluda a sus amigos acariciando las yemas de sus dedos y luego chocando puños. Así se suma al santuario, el anfiteatro de la plaza a la que su hermano Danilo, de 13 años, llegaba todas las tardes a jugar a la pelota, andar en skate y rapear.

“A ser feliz”, dice a lavaca Nico, 17 años y uno de los diez hermanos Sansone, en esta convocatoria a una semana de la Masacre de San Miguel del Monte, frente a una Municipalidad que hace una semana está custodiada por efectivos policiales.

“Es como una provocación”, resumen los vecinos y las vecinas que de a poco, a medida que cae el sol en una plaza golpeada por el frío, se acercan y despliegan los carteles con los rostros de Danilo, Camila López (13), Gonzalo Domínguez (14) y Aníbal Suárez (22), y que colocan alrededor del anfiteatro en cuyo centro hay dibujado un pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo y escrito en grandes letras blancas: «Nunca Más». Allí también pegan fotos de Rocío Guagliarello (13), la única sobreviviente del Fiat 147 que chocó contra un camión en la colectora de entrada de la Ruta 3 tras la brutal balacera de los efectivos de la Policía Bonaerense, y que ahora en la plaza la recuerdan con un suspiro cerrando los ojos: “Sigue muy grave, pero parece que hoy abrió los ojitos”.

Como todas ellas, los Sansone son una familia humilde. “Mi viejo vende carnada a la orilla de la ruta”, cuenta Nico. “Va al Riachuelo a sacar mojarritas. Y después, todo el día paliando para sacar lombrices y esas cosas”.

De fondo se escucha el rap y freestyle que improvisan sus amigos, mientras otro hace beatboxing de base y otros más practican parkour, una disciplina física que consiste en realizar acrobacias para superar los obstáculos urbanos. “Mi hermano era un pibe sano, muy familiero, que le encantaba estar acá. Le iba muy bien en la escuela aunque rezongaba para levantarse temprano”. Mauricio Sansone, su primo, suma: “Y era muy solidario. Algunos de los pibes que ves acá están en situación de calle. Y él los llevaba a su casa a vivir con ellos semanas, les daba comida y conseguía comida para traer acá”.

Nicolás dice que así, de esta forma y en la plaza, es la mejor forma de recordarlo. “Estamos destruidos, pero hay que salir adelante. Ponerle fuerza, garra y que se termine de hacer justicia bien. Acá todo es sano. No hay ningún desastre. Salvo la policía”.

Mauricio brinda un dato que es la descripción de lo que viven los jóvenes en Monte: “Danilo llegaba a veces corriendo porque la policía lo perseguía hasta la casa”.

-¿Ese hostigamiento es nuevo o venía de antes?

Nico: Siempre fue así. Se cargaban a los pibes, los llevaban a la comisaría y los cagaban a palos. No sé qué se piensan que son. Pero esta vez les salió mal. La lástima es que tuvo que pasar esto, que se mueran todos los pibes, para que se den cuenta de una vez.

Silencio.

Nico se despide acariciando la yema de los dedos y luego chocando puños.

Fuente: Lavaca.org

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