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Bunker para apocalípticos

Prepararse para el fin del mundo es caro

Un silo para misiles reconvertido en bunker para apocalípticos ofrece unidades a más de un millón de dólares.

Survival Condo es una antigua bóveda de misiles nucleares en Kansas convertida en residencias de lujo. Los 12 departamentos tienen precios desde 1,3 millones de dólares (Chet Strange para The New York Times).

A 61 METROS BAJO TIERRA, en Kansas — En su propaganda para potenciales compradores, Larry Hall exhibe los techos altos y las espaciosas salas de su condominio. También está la piscina, los saunas y la sala de cine. Pero lo que en verdad distingue al desarrollo inmobiliario es su capacidad para sobrevivir al apocalipsis.

Hall ha transformado una antigua bóveda de misiles nucleares en un condominio de lujo construido en 15 pisos bajo la corteza terrestre.

Él es un líder entre un nuevo grupo de desarrolladores inmobiliarios que están enfocando sus inversiones en las praderas centrales y las sierras occidentales de Estados Unidos: los capitalistas del fin del mundo.

Durante generaciones, los estadounidenses se prepararon para el posible colapso de la sociedad. Construyeron refugios nucleares durante la Guerra Fría y escondites con suministros en los sótanos antes del error informático del año 2000.

El interior de una unidad, la cual usará pantallas digitales en lugar de ventanas (Chet Strange para The New York Times).

El interior de una unidad, la cual usará pantallas digitales en lugar de ventanas (Chet Strange para The New York Times).

No obstante, en años recientes la preparación personalizada para los desastres se ha vuelto un negocio multimillonario, propiciado por una serie casi interminable de amenazas desde la crisis climática hasta el terrorismo.

Los desarrolladores de bunkers ven en los terrenos del interior estadounidense un sitio excelente para construir.

Durante la Guerra Fría, las fuerzas armadas gastaron miles de millones de dólares en la construcción de ojivas nucleares y las escondieron en guaridas subterráneas en todo el país, a menudo en Kansas, Nebraska, Oklahoma y Nuevo México. Estos escondites, vaciados de sus bombas, ahora están a la venta y algunos emprendedores los están comprando y transformando las propiedades.

Los 12 departamentos del Survival Condo de Hall, tienen precios que van desde 1,3 millones de dólares. Cuando comenzó a venderlos, alrededor de 2011, todos se vendieron en cuestión de meses, dijo. Para Hall esto es una misión, no sólo un negocio. “Estoy salvando vidas”, afirmó.

Sin embargo, John W. Hoopes, profesor de Antropología de la Universidad de Kansas acusó a los inversionistas del fin del mundo de vender una “fantasía hipermasculina” de que el peligro está cerca y sólo unos pocos elegidos podrán salvar a sus familias si están preparados.

“El miedo vende más que el sexo”, señaló.

Survival Condo cobra cuotas mensuales de mantenimiento de 2600 dólares. Los visitantes entran a través de un domo de concreto; abajo se encuentran los departamentos con pantallas digitales como ventanas, piscina, un parque para perros, un depósito de armas y almacén para comida.

Hall ha equipado el edificio con cinco filtros de aire, perforó un pozo que depende del acuífero local e instaló generadores diesel, una turbina eólica y un banco de baterías, todo para tener energía de respaldo.

Hall ha comprado una segunda bóveda en Kansas. La construcción en el nuevo bunker, que es tres veces más grande que el primero, ahora ocupa la mayor parte de su tiempo. Hay mucho por hacer, dijo, y el fin del mundo podría llegar en cualquier momento.© 2019 The New York Times

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