Ciencia

La investigación Pública es clave

Para Claudio Dunan, de Bioceres, “la investigación pública es clave” para el desarrollo científico El director de Estrategia de la compañía argentina de biotecnología Bioceres, Claudio Dunan, sostuvo que la investigación pública es “clave” para el sector y consideró como “fundamental” la interacción público-privada para el progreso científico del país.

El directivo de la empresa nacional que desarrolló junto a la investigadora del Conicet, Raquel Chan y su equipo, la tecnología transgénica HB4 que confiere a la soja y al trigo mayor tolerancia al estrés hídrico, remarcó el rol de la biotecnología en la producción de alimentos al asegurar que son “positivos” para el medio ambiente e “inocuos” para la salud humana.

A continuación, los principales tramos de la entrevista:

Télam: Hoy día se está dando una discusión sobre la biotecnología y su impacto, teniendo en cuenta que hay una parte de la gente que lo entiende como una herramienta y otra como una amenaza. En su visión ¿En qué contribuye la biotecnología?

Claudio Dunan: La biotecnología es una forma de aprovechar recursos genéticos. Venimos haciéndolo hace miles de años. Cuando hablamos de biotecnología en la parte que está más cuestionada, es en relación a que hemos tomado genes de una especie y se la hemos incorporado a otra. Es como en el caso de la tolerancia a la sequía: tomamos genes de girasol y los ponemos en trigo y soja. Para poder hacer eso, más allá de la innovación tecnológica, después hay que invertir una muy buena cantidad de dinero en demostrar que el impacto ambiental y en la salud humana es nulo, que es lo mismo sembrar una soja con tolerancia a la sequía que una que no.

Hay regulaciones que demostraron eso. Hace 25 años que comenzamos con la biotecnología en cultivos y hace 25 años que no se ha encontrado ningún impacto negativo en salud o medioambiental por el uso de estas tecnologías. Los estudios que han intentado demostrar algo distinto o han sido refutados o se han retractado sus propios autores. Eso no significa que las precauciones que se toman no tengan que estar. Pero, ¿por dónde viene el ataque a estas tecnologías? Una de ellas es por el modelo agroproductivo o agroindustrial. Sin biotecnología habría el mismo modelo. Es más, hubiésemos necesitado mayor cantidad de hectáreas de deforestación para producir los alimentos que producimos hoy. Cuando tenés una tecnología que es positiva para el medio ambiente, que es inocua para la salud humana, que permite estabilizar o mejorar rendimientos y evitar los problemas derivados de la producción de alimentos, como la deforestación, tenés un beneficio. Los científicos no tienen dudas sobre esto.

T: La tecnología HB4 fue resultado de la interacción público-privada, ¿Cuál es la importancia de ésta relación en el desarrollo científico en el país?

CD: Hoy en Argentina es fundamental. Más del 80% de la inversión en investigación y desarrollo es pública. De todas maneras, invierte vergonzosamente poco en esto. Hace un par de años era un 0,5% del PBI. Hoy es menor. ¿Por qué hay poca inversión privada? Porque después no hay mecanismos claros de cómo la inversión la podes capturar al desarrollar tu tecnología. Pero la investigación pública es clave.

Uno de los mecanismos que ocurre a nivel mundial y que en Argentina está mejorando es cómo hacer para que la inversión que hubo en el sector público se transforme en el bienestar de la población. ¿De qué sirve que una señora con una grupo de científicos descubra que hay un grupo de genes en el girasol que confiere tolerancia a sequía si lo único que va a terminar ocurriendo es que va a estar en una publicación? La oportunidad que se dio en el momento de interactuar con el sector público para licenciar el conocimiento y transformarlo hoy en variedades de trigo y soja es una inversión privada y un riesgo privado de poner US$ 30 millones en una tecnología de la que aun hoy no hemos vendido ni una sola bolsa de semillas. Bioceres invirtió en la tecnología porque pensaba que era posible lograr lo que se está logrando: tener desregulada (a la soja HB4) en los cuatro mercados más importantes de soja del mundo, esperar que los chinos la aprueben, sembrarla comercialmente y la cruzada de generar el primer transgénico de trigo del mundo con tolerancia a la sequía.

T: ¿Cómo vienen los procesos de aprobación de la soja en China y el trigo HB4 en Brasil?

CD: Tiene los tiempos de análisis de los países importadores. China tiene sus sistema y tiempos. Somos muy confiados de que en algún momento lo van a aprobar. Y en cuanto al trigo, Brasil tiene su sistema soberano de aprobación. También nos mantenemos confiados de que la tecnología va a tener buena recepción. Lleva tiempo.

T: ¿Cómo está hoy la industria biotecnología argentina? ¿Están dadas las condiciones para los desarrollos e innovaciones?

CD: Hay un desarrollo y oportunidades de continuar desarrollando las iniciativas. Hay empresas lideres mundiales en germoplasma, surgidas de Argentina, Lo que no hay es la claridad en políticas. En la medida en que a la agroindustria le das señales de estabilidad, previsibilidad, la respuesta es inmediata, porque tenemos una gran ventaja que es que el productor argentino es innovador por excelencia, además de que es un tipo que tiene que innovar para sobrevivir, porque nosotros estamos en un extremo: tenemos retenciones, no subsidios. La investigación en Argentina es muy sólida. El problema es cómo se transforma el conocimiento en tecnología o producto. Para eso se necesitan políticas y estabilidad para que haya inversión.

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