Aprobación del Plan de Construcción en Cisjordania: Un Paso Hacia la Fragilidad de la Paz

protest in london for palestinian rights
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La reciente aprobación por parte de Israel para construir 3,500 apartamentos en Cisjordania, en la polémica zona de E1, es una clara señal de que las posibilidades de alcanzar un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos son más escasas que nunca. Este proyecto, lejos de ser un simple desarrollo urbano, representa un cambio significativo en la dinámica territorial que podría poner en grave peligro la viabilidad de un futuro Estado palestino.

El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, declaró que esta decisión “acaba con la ilusión de los dos Estados”. Esta afirmación es preocupante, ya que implica un rechazo a una solución que ha sido considerada, incluso a nivel internacional, como la única manera de resolver el conflicto. La Autoridad Nacional Palestina ha descrito este proyecto como una “prisión” para su pueblo, y no es difícil entender por qué. La construcción de nuevos asentamientos no solo fragmenta el territorio palestino, sino que también crea obstáculos físicos que limitan la movilidad de las personas, exacerbando así la crisis humanitaria y social que ya enfrenten.

En paralelo, la escalada de violencia en la Franja de Gaza ha intensificado aún más la inestabilidad en la región. La movilización de 60,000 reservistas israelíes, junto con el devastador saldo de muertos en Gaza, revela no solo la gravedad de la situación, sino también la falta de un enfoque humanitario en la gestión de este conflicto. La operación “Carros de Gedeón II” y la devastación que esta conlleva denotan un enfoque militar que ignora la vida de miles de civiles, incluidos niños, que son las verdaderas víctimas de este ciclo de violencia.

Por otro lado, el clamor del Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos, buscando involucrar al Ministerio de Defensa sobre la situación de los rehenes, subraya la complejidad emocional que rodea esta crisis. Su preocupación merece atención, ya que cada día que pasa sin una solución efectiva afecta a numerosas familias, aumentando el sufrimiento y la desesperanza.

A nivel global, los mediadores árabes, con Catar a la cabeza, siguen tratando de encontrar un camino hacia un alto el fuego en Gaza. Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, parece más centrado en la liberación de rehenes que en abordar las causas subyacentes del conflicto. Este enfoque unilateral corre el riesgo de perpetuar la violencia y el resentimiento, haciendo cada vez más difícil el retorno a una negociación genuina.

Es claro que la reciente aprobación de este plan de construcción en Cisjordania no es solo una cuestión de política interna israelí, sino un factor que agrava la situación en toda la región. Sin un compromiso real y significativo hacia la paz, corremos el riesgo de seguir el camino de un conflicto interminable que solo trae sufrimiento y desolación para ambas partes. Es imperativo que se escuche a aquellos que abogan por la paz, antes de que sea demasiado tarde.