La industria automotriz de la provincia de Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. Entre diciembre de 2025 y el mismo mes del año anterior, la producción de automóviles se desplomó un 73,4%, en un contexto marcado por la apertura de importaciones, la caída de la actividad manufacturera y un escenario cada vez más adverso para la producción local. El retroceso no solo afecta al sector automotor, sino que impacta de lleno en el entramado industrial bonaerense, donde 15 de los 16 bloques productivos muestran caídas interanuales, según datos oficiales del gobierno provincial.
El corazón automotriz bonaerense, bajo presión
La provincia de Buenos Aires concentra, junto a Córdoba, el núcleo del complejo automotriz nacional. Allí operan plantas clave como Toyota en Zárate, Ford y Volkswagen en General Pacheco, Stellantis en El Palomar y Mercedes-Benz en Virrey del Pino. Aunque estas fábricas están mayormente orientadas a pick-ups y utilitarios —segmentos históricamente más robustos—, la contracción de la actividad también golpea con fuerza a este esquema productivo.
Caen autos, utilitarios y neumáticos
El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, detalló que la caída no se limita a los automóviles. En términos generales, la producción total de vehículos retrocedió un 31,6%, mientras que la de utilitarios cayó un 4,1% interanual. Uno de los datos más alarmantes se observa en la industria del neumático, que registró una baja del 60%, alcanzando su peor nivel de los últimos cinco años y profundizando el impacto sobre sectores asociados.
Suspensiones, recortes de turnos y tensión laboral
Como consecuencia del freno productivo, las plantas vienen aplicando suspensiones, reducción de turnos y ajustes salariales temporales. Si bien no se registraron despidos masivos hasta el momento, el escenario genera una creciente preocupación entre sindicatos, empresas y autoridades provinciales. El temor central es que, de persistir la tendencia, las medidas transitorias deriven en recortes permanentes de empleo.
Importaciones y autos chinos: un factor clave
A la crisis local se suma la apertura importadora impulsada por el Gobierno nacional. En las últimas semanas ingresó al puerto de Zárate un barco con 8.000 vehículos híbridos provenientes de China, mientras se flexibilizan las condiciones para importar autos eléctricos, híbridos y de celdas de combustible. La Resolución 22/2026 de la Secretaría de Industria y Comercio estableció una alícuota del 0% para el Derecho de Importación Extrazona de vehículos con un valor FOB de hasta USD 16.000, con un cupo anual de 50.000 unidades y vigencia por cinco años.
Un cambio de escenario para el mercado automotor
Desde la Cámara del Comercio Automotor advierten que el sector deberá adaptarse a un nuevo contexto. “Habrá que reconvertirse hacia autos eléctricos e híbridos”, señalan, aunque reconocen que el proceso implica fuertes desafíos para la producción local y el empleo. La preocupación central es que la transición se dé con una industria debilitada y con menor capacidad de competir frente a vehículos importados de bajo costo.
Una crisis que excede al sector automotor
El diagnóstico del gobierno bonaerense muestra que la situación es más amplia. Tras dos años de gestión del presidente Javier Milei, la actividad manufacturera cae en 15 de los 16 bloques del Indicador Sintético Industrial. Las mayores bajas se registran en Minerales no metálicos (-33,5%), Textiles y cueros (-23,6%) y Caucho y plástico (-22,1%). Solo la refinación de petróleo mostró un leve crecimiento del 0,4%. Además, la caída productiva impacta en la demanda de insumos básicos como cemento, hierro y acero crudo, cuyos niveles se ubican muy por debajo de los años previos. La fuerte contracción de la producción automotriz expone un problema estructural: sin recuperación de la actividad y sin políticas que equilibren producción local e importaciones, el corazón industrial bonaerense enfrenta uno de los momentos más complejos de la última década.
M.T.